Remedios Caseros para el Acné

¿Qué es el Acné?

El acné se caracteriza por la obstrucción e inflamación de los folículos pilosos, generalmente por exceso de grasa cutánea o de células muertas descamadas. Se produce principalmente en la región facial, cuello, hombros y tronco superior. Suele afectar durante la pubertad y el embarazo, aunque puede incidir durante cualquier período de la vida.

¿Cómo reconocer el Acné?

El acné se manifiesta clínicamente por la presencia de pápulas, rosetones, espinillas de gran tamaño, granos, puntos negros, comedones y cicatrices, que pueden producir sensación de picazón, dolor o ardor, pero que frecuentemente sólo causan afección estética y que además se acompaña de descamación.

¿Qué puede producir el Acné?

No se conoce de manera clara de donde proviene el Acné, sin embargo se sabe que es necesario para su aparición el exceso de grasa a nivel de la dermis, la descamación anormal de las células de la piel y la coexistencia de agentes bacterianos como el Propionibacterium Acnes. El factor más determinante en la aparición del acné es el efecto hormonal, viéndose así mayor afección durante la adolescencia y el embarazo, períodos caracterizados por la elevación de distintos tipos de hormonas. De igual manera se ha observado un claro efecto hereditario, pues se presenta con mayor incidencia en hijos de padres afectados. Los períodos de estrés también aceleran la aparición del mismo, al igual que la mala higiene.

¿Cuándo acudir al médico?

El acné suele causar únicamente efectos estéticos, por lo que generalmente acudir al médico no se torna necesario; sin embargo en caso de afectar gran porción de la región facial, de causar prurito o ardor intenso se recomienda acudir por ayuda especializada.

Remedios Caseros para el Acné:

Aloe Vera y Limón

El Aloe Vera o Sábila es una de las plantas con mayores beneficios para tu piel, pues no sólo combate el acné además protege e hidrata, por otra parte el limón posee efectos astringentes y antibacterianos ideales para eliminar la inflamación desde sus bases. Para aprovechar al máximo estas plantas necesitas tomar una penca de aloe vera recién cortada y dejar desangrar (que pierda el líquido redundante) durante al menos 4 horas, luego retira toda su piel utilizando un cuchillo pequeño. Toma el cristal de sábila resultante (el interior transparente de la planta) y añade medio limón en un mortero, mezcla lo mejor que puedas, y posteriormente cubre la piel de tu rostro con esta mezcla cada noche durante al menos 10 días, comenzarás a ver los efectos desde la tercera aplicación aproximadamente.

Pasta Dental

La pasta dental contiene elementos con excelentes propiedades antibióticas  para combatir el acné. Puedes conseguir la crema dental en cualquier hogar de México, por lo que es un remedio casero muy fácil de emplear. Toma directamente un poco de crema dental, aplícalo sobre una gasa pequeña y posteriormente masajea suavemente sobre el área afectada; puedes dejar la gasa impregnada recubriendo la lesión durante toda la noche. Quizá la crema de dientes cause quemaduras leves cuando se expone al sol, por tanto se recomienda su uso sólo durante la noche o en su defecto, mantener siempre cubierta el área lesionada en el día.

Canela y Miel:

La Canela y la Miel son sustancias con diversos efectos antimicrobianos, que además hidratarán tu piel mientras la protegen. Para preparar esta mascarilla debes agregar dos cucharadas de miel y una cucharada de canela en un recipiente de vidrio pequeño, luego mezclar hasta conseguir una solución lo más homogénea posible. Aplica directamente sobre las áreas con Acné y deja que actúe cada noche durante 10 o 15 minutos; posteriormente debes retirar la mascarilla con abundante agua y jabón. Este remedio devolverá vida a tu piel.

Naranja y Tomate:

La vitamina C derivada de la naranja, más el licopeno del tomate son una combinación de antioxidantes y antimicrobianos excelentes para aliviar los problemas inflamatorios de la piel como el acné, a la vez que elimina y borra las posibles cicatrices que pudiera producir el Acné. Toma la concha de dos naranjas y tritúralas con fuerza en un mortero y añade un tomate pequeño sin concha, remueve bien hasta conseguir una mezcla lo más homogénea posible. Posteriormente aplica directamente sobre las áreas afectadas durante 20 a 25 minutos cada noche y luego retira con abundante agua y jabón.

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